Tus ojos brillanEn la inmensidad
Viento
Diosa luz
Dios piel
Hijo sol
Me encantaría
Oírte cantar
Fantástica
Es tu manera
Pues tu destino
Es el de morir de amor.
Spinetta y la banda
-Obras 1978-
Tus ojos brillan en la inmensidad, como el crepúsculo que te vio nacer un trece de agosto. Un viento te sopló y transformó tu cuerpo en duende. Un duende rojo que iluminó al amor en pasión, y la pasión en sentimiento. Un sentimiento que es sólo posible a través del desencuentro.
Desde ahí el amor no será lo mismo; será pues un sentimiento de encantamiento, algo fuera de lo real, irracional, una quimera del amor que se hace posible en el pensamiento, inconsciente, y cuando se vuelve consciente, cuando se torna corporal, su áurea desaparece.
Nunca más el amor de los hombres será igual. Solo el duende rojo puede encantar y desencantar al amor a su libre albedrío. Sin embargo, hoy el mundo pesimista no cree en la felicidad, única forma de desencantar la abstracción del encanto de ese duende.
Pero cuidado. Si el mundo descubre de dónde proviene la felicidad, el destino del duende rojo desaparecerá. Su destino será el de morir de amor.
Quizá por eso Cintia continúa en el universo. Para oírla cantar, encantada; para ver su fantástica luz; para ver la manera en que ella se ríe y llora. Pues su destino sigue siendo el de morir de amor.
Por Miguel Nieves
MUCHAS FELICIDADES DUENDECITO.
MUY FELIZ CUMPLEAÑOS.
DE VERDAD, TE QUEREMOS MUCHO CHIQUITA.








