La divinidad parece escaparse por entre la resolana. Se esfuma al igual que un dolido suspiro. Pero no desaparece del todo.
Emerge la agonía de que se vayan escurriendo los sueños por las rendijas de un puerto no muy seguro. De que todo se inmortalice en un simple pensamiento. Que no logre sobrevivir a la turbulencia del posible existir. Que culmine como cada día.
Los despertares de la inocencia quieren marcharse. Quieren salvarse de una posible transmutación. Aquella que cambiaría el curso de la sincronía preciada. Tal vez soportaría el cadáver de un alma más. O tal vez no. Ya no sabría como encontrar en las cavernas de las marcas añosas recetas válidas… No ha sabido de aquello antes. De que el idealismo se tache por un verdadero desamor. Que podría suceder…
Emerge la agonía de que se vayan escurriendo los sueños por las rendijas de un puerto no muy seguro. De que todo se inmortalice en un simple pensamiento. Que no logre sobrevivir a la turbulencia del posible existir. Que culmine como cada día.
Los despertares de la inocencia quieren marcharse. Quieren salvarse de una posible transmutación. Aquella que cambiaría el curso de la sincronía preciada. Tal vez soportaría el cadáver de un alma más. O tal vez no. Ya no sabría como encontrar en las cavernas de las marcas añosas recetas válidas… No ha sabido de aquello antes. De que el idealismo se tache por un verdadero desamor. Que podría suceder…
Por Marisol





